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APRENDAMOS SOBRE...
       Los primeros


                             Cristianos





                                           (Breve historia de nuestra Iglesia) Parte 2
     ¡Laudetur Iesus Christus!

           l  nombre  de  «apóstol»,  o  sea,  enviado  o   una revelación especial, para que Pedro se decidiera a
           mensajero, no correspondía por de pronto a su   impartir  el  bautismo  a  los  paganos,  a  pesar  de  lo
       Emisión, sino que más bien anunciaba el futuro.   inequívoco que era el mandato del Señor.
     Los apóstoles sabían muy bien que, mientras el Señor   Al tiempo de la ascensión, la comunidad contaba más
     Jesús estuviera con ellos, todo su afán debía consistir en   de quinientas almas, a juzgar por el número de los que
     prepararse para la misión que en el porvenir les estaba   estaban reunidos cuando la gran aparición en Galilea. Sólo
     reservada. Si más de una vez discutieron entre sí acerca de   una  parte  de  ellos  vivía  en  Jerusalén  o  siguió  a  los
     la primacía, como se nos relata en los Evangelios, no hay   apóstoles a esta ciudad, como lo indica el hecho de que en
     que ver en ello una vanidad pueril, sino un ardiente celo   el cenáculo no asistieran más de ciento veinte. Pero en
     por  su  tarea:  cada  uno  quería  asegurarse  la  mayor   Jerusalén se produjo el primer gran incremento. Después
     participación posible en los trabajos que les aguardaban.   del sermón de san Pedro el día de pentecostés, unas tres
     Sobre  todo,  no  hemos  de  imaginarnos  a  los  apóstoles   mil almas recibieron el bautismo; entre ellos debía haber
     como gente totalmente obtusa, ni creer que fuera vano el   muchos habitantes de Jerusalén. Poco tiempo después la
     esfuerzo del Señor en educarlos. La manera cómo Pedro,   comunidad contaba ya con cinco mil varones, lo que hace
     inmediatamente después de la ascensión del Señor, tomó   suponer  un  número  total  de  diez  mil  a  quince  mil
     en sus manos las riendas y propuso que se completara el   miembros cuando  menos, cifra muy considerable si se
     número de los Doce, muestra bien a las claras que los   tiene en cuenta que la ciudad tenía entonces poco más de
     apóstoles  se  daban  perfecta  cuenta  de  su  misión.  En   cincuenta mil habitantes. A consecuencia de este aumento
     cambio,  estaban  a  obscuras  sobre  muchas  cosas,  aun   los  apóstoles  se  vieron  tan  agobiados  de  trabajo,  que
     después de haber recibido el Espíritu santo. Fue necesaria   tuvieron que procurarse auxiliares. Acaso podamos ver ya
                                                unos  auxiliares  de  categoría  inferior  en  los
                                                «jóvenes»  que  dieron  sepultura  a  Ananías  y
                                                Sa ra; sus funciones corresponderían a las que
                                                luego  vemos  desempeñar  a  los  ostiarios  o
                                                fosores. Además, los apóstoles consagraron por
                                                medio de la imposición de manos a los siete
                                                diáconos  (literalmente,  sirvientes),  que
                                                atendían al servicio de los pobres y actuaban
                                                también como predicadores o catequistas.


                                                               José Ramón Canizales.
                                                               Fundador y Dir. General
                                                               de Misioneros de Cristo
                                                               jrcanizales@ceefal.org

     6 COMUNIDAD DE FE                              www.revistacomunidaddefe.com
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